skip to main |
skip to sidebar
Vivir de prestado
Son los que viven de prestado, no les importan los hechos, las ideas, el trabajo. Les importa sólo la gente. No preguntan: "¿Es esto cierto?". Preguntan: "¿Es esto lo que los demás creen como cierto?". No juzgar, sino repetir. No hacer, sino dar la impresión de que se hace. No creación, sino espectáculo. No habilidad, sino amistades. No mérito, sino chantaje. ¿Qué pasaría con el mundo sin aquellos que hacen, piensan, trabajan producen?. Esos son los egoístas. Uno no piensa con el cerebro de otro y uno no trabaja con las manos de otro. Cuando uno suspende su facultad de juicio independiente, uno suspende su consciencia. Detener la consciencia es detener la vida. Los que viven de prestado no tienen sentido de la realidad.
Los que viven de prestado, aceptan cualquier cosa, excepto a el hombre que permanene sólo; lo reconocen al instante... Hay un odio especial, insidioso, reservado para él. Ellos perdonan a criminales. Ellos admiran a dictadores. El crimen y la violencia son un lazo. Ellos necesitan lazos. Ellos tienen que forzar sus miserables pequeñas personalidades sobre todas las personas con que se encuentren. El hombre independiente los mata.
– Ayn Rand.
